septiembre 27, 2010

Devocional del 25 de Septiembre


Mateo 13:10-23, Marcos 4:10-25 Lucas 8:9-18

MISTERIO significaba en aquel tiempo “cerrar los labios” “callar”. Algo escondido, secreto. En cada uno de los evangelios sinópicos (Mateo, Marcos y Lucas) se emplea esta palabra una sola vez y todas con relación a la parábola del sembrador. 

Hoy se habla mucho que se debe dar a los que no tienen, sin embargo Jesús dijo “Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” ¿qué quiso decir?

dice “A primera vista esta afirmación parece cruel. Pero lejos de ser cruel, no hace más que afirmar una verdad que es una ley inevitable e innegable de la vida. En todas las esferas de la vida, se da más al hombre que tiene, y al que no tiene se le saca lo poco que posee. En el mundo del estudio, la persona que trabaja, se preocupa y se empeña en adquirir conocimientos, es capaz de adquirir más conocimientos... Por otro lado, al estudiante holgazán que se niega a trabajar pierde hasta el conocimiento que ya ha adquirido... Lo mismo sucede con la bondad. Cada tentación que vencemos nos hace más capaces de vencer la próxima. Y cada tentación en la que caemos nos hace menos capaces de superar la siguiente. Cada buena acción que hacemos, cada acto de autodisciplina y de servicio, nos hace más capaces para efectuar el siguiente. Y cada vez que no aprovechamos una oportunidad de hacer el bien nos hacemos menos capaces de aprovechar la siguiente.”

Jesús está repitiendo las palabras que Dios le dijo a Isaías cuando respondió al llamado diciendo “Heme aquí, envíame a mí”. Entonces, a continuación Dios le dió la siguiente misión: “Anda, y dí a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto...Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser corados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa.” (Isaías 6:9-13)

El apóstol Pablo completó la idea diciendo: “Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia, de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos, como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy” (Romanos 11:5-8)
Siempre debemos tener presente que no necesitamos entender todo para creer ni para obedecer. El apóstol Pablo reconoció que es imposible entender todo acerca de Dios, diciendo: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” (Romanos 11:33-34) Pero eso no le impidió servir a Dios con todas sus fuerzas y llenar el imperio romano con el evangelio de Jesucristo.

Los diferentes tipos de personas pueden calificarse así:
1. Los impermeables. La palabra de Dios “les llueve”, pero no les toca ni penetra. Mateo indicó que son personas que no entienden. “Y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven”
2. Los superficiales. “éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.”
3. Los estériles. “ahogados por los afanes (preocupaciones)...no llevan fruto”
4. Los productivos. “retienen la palabra y dan fruto con perseverancia”.

Podemos notar que solamente el primer grupo no creyó, es decir aquellos que fueron impermeables a la palabra. Los otros tres grupos son grupos llamados “cristianos” o “creyentes” y de los cuales uno se ha apartado en el momento de la prueba, el otro estuvo tan ocupado en sus asuntos que no tuvo tiempo para Dios y por eso no produjo nada, en cambio el último ha retenido la enseñanza y dado abundante fruto.

¿En que Grupo crees que estas tu?
¿Estas Produciendo Frutos?
¿Que puedes hacer para que tu Corazón sea una buena Tierra?

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